domingo, 27 de noviembre de 2016

Idiocracia, reflexiones de un futuro presente


Hace años, casi 10 ya, descubrí por casualidad una película que me dejo muy sorprendida y se convirtió en una de mis películas preferidas y preparadas para compartir con cualquiera que me pidiera algún titulo interesante.

La realidad es que cuando la vi, comprendí que por desgracia el futuro iba a ser encaminado a cumplir el argumento que de un modo excesivo se presenta en la película. Pensaba y pienso que  si no se produce algún movimiento social que consiga reverter los valores capitalistas e individualistas que nos invaden, nuestro destino tiene nombre de idiocracia. Necesitamos una revolución de las ideas (Ideocracia), que genere transformación social, que devuelva el valor de lo humano, de la comunidad... 
Pero la verdad es que a pesar de todo lo negativo que nos envolvía, tenia la sensación de que era allí en E.E.U.U, lejos de nosotros y nosotras, dónde esta sinrazón era mucho más acuciante y peligrosa. Pensaba y sentía que nuestra manera de vivir, nuestra sociedad era distinta, con otros valores que no permitirían que nos perdiésemos en esa rendición ante el poder capitalista, consumista y opresor.
Igualmente si que tenia la sensación de que llegaría, pero NO tan pronto y solo diez años después siento que ya estamos al mismo nivel, que la supuesta gran potencia que es E.E.U.U. y no América como se hacen llamar. 

Uno de los periodistas más que hace un análisis de esta realidad es Javier Gallego Crudo, en el periódico digital eldiario.es.



¡Pero aquí estamos ya Idiocratizados!



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sábado, 26 de noviembre de 2016

"Luchar por una utopía, es en parte construirla"

En el día en que nos enteramos de la muerte de Fidel Casto, 90 años de vida, y la mayoría de ellos dedicados a la gobernanza de Cuba, con sus luces y sombras ha transitando la Historia de diferentes épocas y cambios de décadas. 
Eduardo Galeano escritor referente latonoamericano, le dedicaba unos párragos en su libro "Espejos, una historia casi universal" tutilando "Fidel", y decía:
"Sus enemigos dicen que fue rey sin corona y que confundía la unidad con la unanimidad.
Y en eso sus enemigos tienen razón.
Sus enemigos dicen que si Napoleón hubiera tenido un diario como el «Granma», ningún francés se habría enterado del desastre de Waterloo.
Y en eso sus enemigos tienen razón.
Sus enemigos dicen que ejerció el poder hablando mucho y escuchando poco, porque estaba más acostumbrado a los ecos que a las voces.
Y en eso sus enemigos tienen razón.
Pero sus enemigos no dicen que no fue por posar para la Historia que puso el pecho a las balas cuando vino la invasión, que enfrentó a los huracanes de igual a igual, de huracán a huracán, que sobrevivió a seiscientos treinta y siete atentados, que su contagiosa energía fue decisiva para convertir una colonia en patria y que no fue por hechizo de Mandinga ni por milagro de Dios que esa nueva patria pudo sobrevivir a diez presidentes de los Estados Unidos, que tenían puesta la servilleta para almorzarla con cuchillo y tenedor.
Y sus enemigos no dicen que Cuba es un raro país que no compite en la Copa Mundial del Felpudo.
Y no dicen que esta revolución, crecida en el castigo, es lo que pudo ser y no lo que quiso ser. Ni dicen que en gran medida el muro entre el deseo y la realidad fue haciéndose más alto y más ancho gracias al bloqueo imperial, que ahogó el desarrollo de una democracia a la cubana, obligó a la militarización de la sociedad y otorgó a la burocracia, que para cada solución tiene un problema, las coartadas que necesita para justificarse y perpetuarse.
Y no dicen que a pesar de todos los pesares, a pesar de las agresiones de afuera y de las arbitrariedades de adentro, esta isla sufrida pero porfiadamente alegre ha generado la sociedad latinoamericana menos injusta.
Y sus enemigos no dicen que esa hazaña fue obra del sacrificio de su pueblo, pero también fue obra de la tozuda voluntad y el anticuado sentido del honor de este caballero que siempre se batió por los perdedores, como aquel famoso colega suyo de los campos de Castilla."
Pero sí unos líneas reflejan el sentido que de las revoluciones, son las que el propio Fidel Castro le dedica a la "Utopía":

"Toda revolución tiene sueños y esperanzas de grandes realizaciones (...) a ningún ser humano, se le puede exigir que renuncie a sus ideales, que renincie a sus esperanzas, que renuncie a sus sueños, ni las armas nucleares lo podrían lograr.

No tenemos otra alternativa que soñar, seguir soñando y soñar además que otro mundo mejor tiene que ser realidad, y será realidad si luchamos por él. Porque luchar por una utopía, es en parte construirla."

¿Cuáles son nuestras utopías?, ¿a qué aspiramos?, ¿cuál es la función de la Educación Social en ello?